LLuvia en los zapatos

LLuvia en los zapatos

La lluvia cae más copiosa que de costumbre en la noche californiana de Hollywood pero la despedida con un beso provoca que se convierta en un día luminoso donde el sol brilla en todas partes para Gene Kelly. Qué mejor manera de expresar la alegría que siente por el amor que le ha brindado ese beso que bailando sin importar lo más mínimo el agua que está cayendo.

Así empieza uno de los momentos más grandes de la historia del cine. Un paragüas, lluvia por doquier y los pies de Gene Kelly nos proporcionan junto a la maravillosa música, uno de los momentos  cumbre de la película y por supuesto en cada uno de nosotros.

El optimismo, la fuerza y la alegría de vivir que emanan de la peli, siguen siendo tan contagiosos en la actualidad, como lo fueron en el momento de su estreno, allá por el año 1952…¿o es que alguien es capaz de resistirse a tararear ‘Singing in the rain’ cuando suenan sus primeros compases?

Para esos pasos tan maravillosos, a Gene le pondríamos unos zapatos con membrana ecológica impermeable para el agua; pero sólo para que se les calzara después de quitarse los zapatos de bailar…

Pero la película es mucho más.

Es una amable parodia del impacto que supuso en la industria cinematográfica el tránsito del cine mudo al cine sonoro. Y así nos narra los problemas que surgen en la elaboración de una película que tiene que pasar de ser muda a sonora con el problema añadido de que la diva protagonista tiene una voz terriblemente aflautada que provoca dolor de cabeza escucharla. Con todo ello juegan de una manera espectacular para ofrecernos una vorágine de colores, melodías y bailes durante las dos horas largas que dura el metraje.

Sin duda Cosmo (Donald O’Connor) es el apoyo perfecto para gene Kelly en la película. Memorable es su actuación musical en ‘Make ’em laugh”, nos muestra una arrolladora sesión en el que el talento, armonía, ritmo y simpatía se suben por las paredes. Literal.

Para después de esta perfomance, a Cosmo le calzaríamos con estos zapatos color cuero cómodos con ese punto de elegancia que todo bailarín desprende. Estos Clayan serían perfectos para él.

Y como nos vamos a olvidar de la maravillosa Debbie Reynolds, cuándo hay química cinematográfica entre dos personas todo fluye de una manera tan natural como magistral. Para ella hemos pensado que la quedarían muy bien estos estilosos salones de animal print de leopardo con un tacón de media altura ideales tanto para ponerse a los brazos de Gene como para conducir el precioso descapotable rojo que nos enseña en la película.

 

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Comentarios (1)

  • Nuria Responder

    Los salones ideales y tus zapatos tu fuente de inspiración!

    3 de enero de 2021 a las 15:12

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